viernes, 1 de junio de 2012

La Energía Oscura


En la anterior entrada habíamos estado hablando de la materia oscura, y os prometí que en la siguiente hablaría de la energía oscura. Han pasado ya meses, y, lamentablemente, no he tenido tiempo para publicar nada nuevo. Ahora que vuelvo a tener tiempo, voy a voler a retomar el blog donde lo dejé. Así que, como decía Fray Luís de León, decíamos ayer...


La Energía Oscura es una forma de materia o de energía (ambas son equivalentes a través de la ecuación de Einstein) que representa el 70% de la masa-energía total del universo. Esta energía oscura se caracteriza por producir una presión que acelera la expansión del universo, dando como resultado una gravedad repulsiva.

El concepto de una magnitud que actúa como contrapeso de la gravedad no es del todo original. Cuando Einstein postuló su teoría de la relatividad, decidió introducir una modificación a sus ecuaciones para contrarrestar la fuerza de la gravedad (que haría que el universo se contrajese) y conseguir así un universo estático, que se adecuase a la idea (o prejuicios) que del universo se tenían en aquel entonces. El propio Einstein desecharía más tarde esta idea cuando, en 1929, Hubbel descubrió el corrimiento al rojo (un fenómeno de índole relativista, basado en el llamado efecto Dopler, que se puede resumir diciendo que la frecuencia de la radiación que emite un objeto depende de su velocidad con respecto al observador, y, en el caso particular del corrimiento al rojo, que cuando un objeto se aleja de nosotros a gran velocidad, vemos su luz más roja de lo que realmente es). El corrimiento al rojo de la luz emitida por los astros implicaba que estos (todos a la vez) se estaban alejando a gran velocidad de la tierra. La única hipótesis coherente con estos datos era la de que el universo se estaba expandiendo, y, por tanto, no era estático como Einstein pensaba.

La existencia de la energía oscura fue postulada para explicar un dato realmente curioso que se obtenía al medir la velocidad de expansión del universo. Lo lógico, sería pensar que, una vez ocurrido el Big Bang, el universo seguiría expandiéndose por la acción de éste, pero, como en cualquier explosión, su efecto iría disminuyendo. Las mediciones experimentales llevaron a una conclusión completamente contraria: el universo se está expandiendo cada vez más rápido. Fue entonces cuando los físicos teóricos decidieron retomar la vieja idea de Einstein de que podía existir algo que actuase de “gravedad negativa” y fue entonces cuando plantearon la existencia de la Energía Oscura. Los físicos describen el efecto repulsivo de la energía oscura como una presión negativa. ¿Y qué es eso de la presión negativa? Agárrense a los sillones, por que lo que voy a contar ahora es, cuanto menos, complicado de asumir. Cuando introducimos un gas en una botella, éste ejerce un efecto sobre las paredes del recipiente, que tiende a expandirlas. Si la presión en el exterior de la botella iguala a la presión en el interior, la forma de la botella queda inalterada. En cambio, si la presión en el interior de la botella es mayor que en el exterior, la botella explota, y si la presión en el exterior es mayor que en el interior, la botella se deforma contrayéndose. Pues bien, la presión negativa hace justo lo contrario, es decir, cuando introducimos presión negativa en el interior de una botella, ésta se contrae. De acuerdo con la Relatividad General, la presión de un cuerpo contribuye a la acción gravitacional de éste sobre otros, al igual que lo hace su masa. Así, la energía oscura, al ejercer una presión negativa y, por tanto, contraria a la que generan el resto de las substancias, genera un efecto gravitacional contrario al que generan el resto de las substancias, es decir, una gravedad repulsiva.

El descubrimiento de la energía oscura ha tenido un enorme impacto en Astronomía. Ha permitido recalcular la edad del universo (la edad calculada antes de conocer la energía oscura daba como resultado que algunas estrellas fueran más antiguas que el propio universo, resultado del todo ilógico). También ha servido para arrojar algunas luces en cuanto al posible destino del universo aunque, en modo alguno, ha servido para decidir ente alguno de los muchos modelos postulados para el fin del universo.

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